Corazón Acorazado

L

a calle se ha llevado su sombra.
Se viste con traje de chapa y ya no me nombra.
Incertidumbre y sufrimiento desmedido.
He visto su espíritu huido.
Tenía el infinito tatuado en su mirada
ahora solo veo una fachada.
Corazón de hielo.
Pinto su camino de azul cielo.
Hoy le tiendo mi mano,
es mi gesto de ser,
Ser humano.

Deje que,
acaricie su alma,
caliente su corazón,
le abrace con calma.
Y deje que rompa su cascarón.


Lo que nos quedaba

N


os dimos todo lo que nos quedaba
pero nunca, nunca nos llegaba
No te quiero hacer sufrir
Desde hoy haz lo que te de la gana
dejémonos de fingir
Si tu cuerpo te lo pide te vas mañana
Mientras por la vida siga andando
te iré olvidando
Hoy sufro pero mañana
seguro que mi corazón sana
Te daré las gracias
si el tiempo cura mis desgracias.
A pesar que haya gente que diga
no querer un corazón herido
yo prefiero no tenerlo reseco y haber vivido.

Rayo de sol

L


a oscuridad más obscura se cernía sobre él, el ceño fruncido a todas horas, la irascibilidad brotaba de su piel, berreaba a todo ser viviente.

Aferrado al volante, conducía con la mirada lineal, se sentía cansado, desesperado, estaba hasta los mismísimos cojones de ver y escuchar las mismas tonterías y de ver que no podía avanzar.

El semáforo se puso en ámbar, aporreaba el claxon con los dos puños, blasfemaba por aquel individuo que decidió parar su camión en vez de acelerar.

El camionero, un hombre grande de unos 105 kg, bajó de su cabina con su gran barriga por delante, se remangó la camisa a cuadros y se dirigió a la ventanilla de aquel irritante ser.

Golpeó suavemente la ventanilla y le indicó que la bajara, él con cara de pocos amigos y con ganas de gresca lo hizo a la vez que se desabrochaba el cinturón, el camionero lo agarro con ambas por la pechera lo sacó por la ventana y lo mantuvo unos segundos en el aire. Sin mediar palabra el enorme barrigón estaba junto a él, y aquellos dos grandes brazos peludos se abalanzaron a gran velocidad y le dieron el abrazo más tierno que en mucho tiempo había recibido, toda la ira, toda la oscuridad más obscura desaparecieron, aquel instante fue el rayo de sol que necesitaba.

@_carlossaez



¿Ahora me creen?

"Durante muchos años acepté todo lo que me hacia, sabía que no me convenía pero es que lo quería.

No podía escapar de mi pasado a pesar de mis múltiples intentos, me enganchaba, me absorbía.

Ahora al verlo se me acelera la respiración, me tiemblan las piernas y se angustia todo mi ser.

¿Y ahora qué? " Meditaba Cris.

Con manos temblorosas, todo el cuerpo dolorido y entre un mar de lagrimas,  trató de sacar  el cuchillo de la espalda de su marido.